Durante los últimos años, se ha consolidado la idea de que nuestro
cerebro cada vez presta menos atención a las cosas, desviándola a una forma más
ligera, inconsciente y limitada.
A partir de esta idea, Microsoft realizó un estudio empleando la
neurociencia para analizar cómo los consumidores prestan atención (o no) a los
mensajes que están recibiendo en el momento.
¨¿Cuánto tiempo de atención puede nuestro cerebro dedicarle a la
información que recibe? y por tanto, ¿cuánto tiempo de atención consiguen los
mensajes que las marcas están enviando minuto tras minuto a las usuarios?
¨. A partir de esta pregunta, el estudio
reveló lo siguiente:
- Los usuarios digitales
activos, es decir, aquellos que están
constantemente sumergidos con las nuevas tecnologías, tienen intervalos de
atención más cortos. Sin embargo, cuando
se establece el primer contacto entre el receptor y el mensaje, se produce más
atención al principio que al final.
- Los usuarios que no
son digitalmente activos, es decir, aquellos
usuarios que son todavía más analógicos, muestran una pauta diferente en como
el cerebro gestiona los periodos de atención. Las personas que no usan la
tecnología constantemente, su atención se centra después de los primeros
minutos consiguiendo que alojen más detalles con el paso del tiempo.
Por otro lado, el estudio describe como deben de ser los anuncios
y mensajes que se le dan al público para que el cerebro los pueda captar.
¨Necesitamos ser más claros y concisos con los mensajes tan pronto
como sea posible¨, explica Alyson Gausby, líder de inteligencia del consumidor en Microsoft Cánada. Y esto nos lleva a
evaluar y proponer como Agencia de
Investigación de Mercados el tipo de mensajes que se deben generar bajo
ésta recomendación.
Fuente: Puro Marketing, 13-05-2015

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