Como todos sabemos para poder tener un gran impacto en el consumidor se necesita primero conocerlo y después causarle una gran emoción,
según los últimos datos revelados por la consultora Forrester.
Es por eso que “las
empresas deben esforzarse por generar sentimientos positivos, que creen
relaciones duraderas con sus clientes objetivos. Sin embargo, cabe recordar que
los seres humanos somos más sensibles a las experiencias negativas que a las
positivas, por lo que las empresas están obligadas a luchar por minimizar el
impacto de los malos recuerdos para que no se genere una percepción dañina de
su imagen y es ahí donde las estrategias de neuromarketing cobran significado” como lo explican en agenciasdecomunicacion.org.
Con el neuromarketing podemos analizar cómo reacciona
el consumidor ante una decisión de compra, a través del estudio de sus
cerebros y de los estímulos sensoriales que reciben de todo a su
entorno, así podemos saber el nivel de memoria, atención y emoción que experimenta el consumidor.
Pero ¿cómo utilizamos el neuromarketing en la Investigación de Mercados?
- Para conocer si el consumidor recibe los mensajes de una manera emocional.
- Para diseñar encuestas, consultas y observaciones que permitan saber de la conexión emocional entre marcas y clientes.
- Para saber cómo cambiar las vías de comunicación en función de las respuestas.
- Aumentar el ratio de éxito de las acciones promocionales
- Realizar una estrategia de investigación que permita conocer las expectativas, deseos y necesidades del consumidor.
En conclusión el
neuromarketing nos permite saber cómo el consumidor reaccionará con las
diferentes estrategias que las marcas les presente, que metodología de investigación nos permite acercarnos más a los clientes y así proponer estrategias que causen un impacto emocional positivo para poder atraparlos.

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