Después de varios meses de leer cifras, ver cantidades enormes de propaganda política, escuchar, ver y leer los pleitos entre partidos, entre intelectuales y entre la población en general, decidimos hacer un pequeño levantamiento para entender por nosotros mismos qué clima se vive, por quién votará el ciudadano, cuántos votarán. Circunscribimos nuestro ejercicio únicamente al Distrito Federal de manera general, lo que definiría de buena manera el Congreso Local.
Levantamos 1,237 encuestas en todas las Delegaciones de Distrito Federal representadas proporcionalmente. La encuesta fue telefónica y se levanto el 2 y el 3 de junio.
Se hicieron 8 preguntas: si tenían IFE, si votarían, por quién lo harían y por qué, y si no votarían por qué no lo harían, tomando también algunos datos demográficos como la edad, el sexo y la delegación en la que viven. En la lámina siguiente vemos el resultado de los perfiles en sexo y edad.
He aquí los resultados que encontramos.
Del total de encuestados cuya muestra fue de 1,237; el 18.7% (231) no tiene credencial de elector, por lo que a ellos ya no se les tomo en cuenta para el resto del estudio. 177 con credencial del INE (IFE) que corresponde al 9.5% dijo que definitivamente no iría a las urnas. Hay varios motivos de interés para dicha acción ya premeditada. Estos en % son:
Aunque son únicamente como el 10% de la población, estos representan a 736,600 habitantes aproximadamente, ya que el padrón electoral está compuesto por 7,366,747 ciudadanos. Lo que llama la atención es que la mitad de estos, piensan que "todos los políticos son una tranza", entonces para qué ir a las urnas. Otra cuarta parte no irán a votar porque todos son igual de malos. Veamos como queda la intención de voto con votantes con IFE.
Estimamos que del total de los votantes, irán a las urnas aproximadamente la mitad de los votantes, probablemente un poco más. Los estimamos un 55% aproximadamente si analizamos el siguiente cuadro:
Los más seguros para ir a votar son los que dicen que Definitivamente SI voy, que representan al 54.7% y el 67.3% de la muestra con IFE. Sin embargo, por experiencias ya con este tipo de preguntas, por lo general 15% de ellos no irán a votar, lo que nos lleva como a un 55%. Sentimos que es un número muy razonable dada toda la inquietud y sobre todo el hartazgo que sentimos los ciudadanos comunes hacia nuestros políticos en general, que a veces se ganan a pulso dicha frustración; por ejemplo no poder tomarse una cervecita en los partidos de fútbol de este fin de semana en un restaurante, a quién se le ocurre? Que para evitar desmanes, si los que mas están en ellos son ellos mismos, y por lo que vemos ahora los que se matan es entre ellos.
Volviendo al tema, esta valoración nos lleva a ver que sucedería si fueran todos los votantes a las urnas o solo esa mitad. A las conclusiones que llegamos es que no habría gran diferencia per se. Los datos siguientes nos muestran varias comparaciones, entre la votación de los que SI van y todos los demás. Cabe mencionar que se presentan todas las posibles respuestas en la boleta, como candidatos independientes (los cuales no pusimos todos por falta de espacio porque son muchos), el voto nulo razonado y otros votos que llevan a la nulidad pero sin tanto razonamiento. Aquí en tabla, en la siguiente hoja en gráfica.
Es importante hace notar que hay dos votaciones, la votación total y la votación efectiva. La primera nos da todos los votos que se emitieron, tal como se emitieron que para efectos de asignación de escaños y porcentaje de votación no son válidos. La votación efectiva, o técnicamente Válida, retire u omite los votos que se consideran no válidos, como marcar dos casillas, marcar toda la boleta para anularla, votar por alguien inexistente. Estos votos son quitados y el número total de votos válidos sirve como divisor para los votos que recibió cada candidato o partido, los que en consecuencia les da un porcentaje de escaños dentro del legislativo federal o estatal.
Primeramente nos llamó la atención el que Morena estuviera tomando cierta delantera al PRD, quien durante varios sexenios ha tenido la supremacía en el DF. Aunque la diferencia no es tan significativa dada la magnitud de la muestra, lo que si hace patente el poderío político que todavía tiene López Obrador.
Segundo, el PRI y el PAN están muy cerca del uno del otro, donde seguramente el PRI se quedará con alguna delegación y una representación dentro del legislativo, cosa que no ocurría hace ya bastante tiempo. El PAN seguirá en su posición disminuida con otra delegación seguramente.
Los sorprendente es que el voto nulo y el voto independiente están muy cerca de ambos, y sumados son mayores a cualquiera de los dos. Lo que tienen un gran significado: por un lado vemos al ciudadano que va a votar anulando su voto como signo y señal de su repudio e inconformidad de lo que ocurre en la política del país y no ve otro camino mas que votar anulando, consigue el señalamiento pero desgraciadamente tira su voto a la basura. Por otro lado, con el voto por independiente el ciudadano no conforme con los partidos que tenemos, donde todos esto van por el mismo botín, manifiesta también su inconformidad pero usa su voto inteligentemente y apostando por algo nuevo y diferente. Ojalá hubiera mas independientes que buscaran mas el bien común por arriba del bien del bolsillo.
Tercero, los partidos mas chicos con algo de tiempo como el Verde o el mas reciente Movimiento Ciudadano se ve bien en sus nichos cada uno. Aunque del Verde se esperaba algo mas, quizás lo logre después de tanta triquiñuela. Nueva Alianza la va recatando y todo parecería que su presencia dentro del DF sigue como siempre.
Cuarta, los que se están jugando el pellejo son los restantes y el PT se ve en la cuerda floja, después de haber sido uno de los partidos de mayor tiempo en el ámbito nacional y de buena mancuerna con el PRI en su tiempo y con el PRD a últimos años. Los nuevitos, Encuentro Social y el Partido Humanista si tienen un problema, que si el síntoma es nacional corren el enorme peligro de quedarse sin registro.
A continuación les dejo la gráficas de las razones que eligieron para optar por el partido elegido en este estudio:
Es interesante hacer notar que los ciudadanos dicen votar por los planteamientos de candidato. No sé si los conozca o no, pero lo dudaría mucho, sin embargo es el reflejo de que es mejor siempre creer que estamos con el candidato y no con el partido. Aunque los que votaron por el partido son el 17%, bajo para cualquier estándar de votación de franquicia.
Como apreciamos en las decisiones de voto, no importo mucho que estuvieran todos o solo los que estaban definitivamente convencidos de ir a votar. De lo que aprendimos también en este ejercicio sencillo, es que aunque sabemos que el candidato independiente no se lleva la ganancia de la franquicia de los partidos que ya la tienen, bueno, vemos que el mercado de votantes esta en la gran necesidad de personalidades que puedan, independientemente de un partido, empezar a fraguar ideas y procesos nuevos buscando una mejoría a la situaciones que vive el país, por algún lado necesitamos comenzar. Y votar por el menos malo también es una opción, por lo menos se le quita al que creemos es el más malo.
Como conclusiones podemos decir que es mejor votar que no votar. No votar o anular el voto es tirarlo a la basura y a la hora de computar el voto válido, los nulos o anulados son eso precisamente: son nulos. Para los que les gusta la política, la responsabilidad ciudadana, el deber civil y la competencia sana, HAY QUE VOTAR.
Juan F Newell








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